Michael Jordan: el mejor jugador de baloncesto de la historia

No ha existido en toda la historia del baloncesto mundial un jugador como Michael Jordan. No se trata ya de sus excelentes estadísticas o la gran cantidad de títulos colectivos e individuales conquistados. Es que era muy bueno en todo: tiros, defensa, robos, rebotes, asistencias, uno contra uno… A un físico extraordinario se le unió un talento increíble y una forma genial de entender el basket, con una mezcla de espectacularidad y efectividad, que le convirtieron en el jugador perfecto. 

Con todos esos ingredientes, y con una indestructible mentalidad ganadora, la propia NBA le nombró el mejor de la historia por aclamación. No hay duda. Han existido muchos grandes jugadores, pero ninguno como él.

Su apodo, ‘Air’ Jordan, llegó tras sus dos triunfos en el concurso de mates de los All Star de 1987 y 1988. Su portentoso salto y su manera de ‘volar’ y mantenerse en el aire le valieron el calificativo por el que pasó a la historia.

Nacido en 1963 en Nueva York, Jordan debutó en la NBA con 21 años de edad. Antes, ya había ganado el título universitario (NCAA) con North Carolina y la medalla de oro en los JJ.OO. de Los Ángeles en la final ante España. Se vislumbraba un fenómeno sin precedentes y, por ello, decidió presentarse al draft, donde fue elegido en tercera posición, tras Hakeem Olajuwon y Sam Bowie. Precisamente, Portland prefirió a Bowie antes que a Jordan -que se fue a Chicago- en lo que está considerado el mayor error de la historia de la NBA. Y es que con los Bulls, Michael Jordan ganó seis anillos, con un promedio de 30,1 por partido, el mejor hasta el momento. A todo ello sumó diez títulos de máximo anotador, cinco MVP de la temporada, seis MVP en las Finales, fue incluido en el mejor quintero de la NBA en otras diez ocasiones y otras nueve veces en el defensivo.

En una ocasión, tras anotar 63 puntos ante los Celtics de Boston (máxima anotación histórica en un partido de playoff), Larry Bird llegó a decir que había visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto. Precisamente, junto a Bird y otros grandes genios de la NBA, formó parte del mítico ‘Dream Team’ que ganó el oro en los JJ.OO. de Barcelona, en lo que está considerado el mejor equipo de baloncesto de todos los tiempos.

Se retiró en dos ocasiones. Una, en 1993, para dedicarse al béisbol como jugador profesional, pero regresó poco después para ganar tres anillos con los Bulls. La segunda, que posiblemente debió ser la definitiva, fue en 1998, tras una gran victoria ante Utah Jazz que le valió su sexto y último anillo, anotando la canasta del triunfo en lo que se convirtió en el legendario ‘The last shot’ (el último tiro).

Luego, en 2001, Jordan regresó por tercera vez, en esta ocasión con los Washington Wizards, con cerca de 40 años. Batió los récords de su edad, pero el físico ya no era el mismo, aunque el talento se mantuvo intacto.

Cuando se retiró definitivamente, había anotado 32.292 puntos en toda su carrera. Se había convertido en el mejor jugador de baloncesto de la historia y en uno de los mejores deportistas de todos los tiempos.

By | 2017-09-27T08:33:57+00:00 noviembre 22nd, 2016|Categories: Grandes deportistas|0 Comments