La educación juega un papel fundamental para darle forma a la personalidad y características vitales de nuestros hijos. En este post, desde la Copa COVAP queremos hacer hincapié en la gran repercusión que puede tener en su salud una actividad tan común, y que a simple vista puede pasar desapercibida, como es el descanso nocturno. Se trata de un hábito que, realizado adecuadamente, ayuda a regular las funciones corporales, contribuye a mejorar el sistema inmunitario y promueve el bienestar emocional. Sin embargo, la falta de sueño en niños y adolescentes puede conducir a un bajo rendimiento académico y deportivo, ansiedad social e incluso estrés, entre otros aspectos.

 

Así afecta el sueño al rendimiento académico

Diferentes estudios muestran que, generalmente, existe una relación evidente entre los alumnos que más duermen y los que mejores notas obtienen. Esta situación se debe a que el adecuado sueño incide positivamente en determinadas funciones cerebrales, como es el caso de la memoria de trabajo y a largo plazo, las habilidades para la resolución de problemas o la creatividad.

En este sentido, investigadores en este ámbito afirman que un descanso nocturno deficiente impide el desarrollo en la velocidad de procesamiento y concentración. Por ello, dormir más y mejor es fundamental para el aprendizaje y para la retención de la información, para impulsar una mayor creatividad e incentivar la busca de soluciones inexploradas.

Consecuencias del sueño en aspectos deportivos

En el caso de los niños que practican deportes, dormir adecuadamente es fundamental debido a la cantidad de esfuerzo físico que necesitan destinar en los partidos y entrenamientos. En este sentido, la higiene del sueño es una de las mejores maneras de restaurar su energía, y aporta además un aumento en los tiempos de reacción, un menor riesgo de contraer lesiones, mayor precisión y velocidad y una mejor fortaleza mental para tomar decisiones con mayor rapidez.

Consejos para mejorar la calidad del sueño

Una vez que conocemos lo primordial que resulta descansar de manera adecuada para que los niños puedan rendir óptimamente en sus estudios y su faceta deportiva, el siguiente paso sería incidir en su calidad y duración. El descanso nocturno ideal tiene las siguientes características:

  • Que el sueño esté comprendido entre 7 y 9 horas.
  • Que se descanse al menos el 85% del tiempo total que nos encontremos en la cama.
  • Que el tiempo de quedarse dormido sea inferior a 30 minutos.
  • Que el sueño sea seguido durante la noche.

 

Para conseguirlo se recomienda una serie de medidas que deberíamos implantar diariamente:

  • Tener un horario: con el que establecer unos patrones de sueño que configure el reloj interno del niño, y así pueda dormir a la misma hora cada noche.
  • Reducir uso de tecnología, al menos por la noche: la luz azul de las pantallas de televisiones, móviles o videoconsolas inciden de manera nociva en la salud visual y ocular tanto de niños como de mayores, y puede provocar un descanso inadecuado.
  • Establecer una temperatura adecuada en el hogar: temperaturas muy altas o muy bajas pueden afectar negativamente la calidad del sueño. Lo ideal es en torno a 20-21 grados, aunque este aspecto depende de cada persona.
  • Suprimir luces y ruidos: como pueden ser los sonidos de la televisión, notificaciones del teléfono móvil o ruido externo procedente de la calle, así como de luces parpadeantes, que pueden perturbar el adecuado descanso. Estos aparatos deben silenciarse de noche y, si no es posible reducir los sonidos del exterior, es aconsejable utilizar tapones para los oídos.